Facturar en otra moneda sin descuadrar el 303
El cliente paga en dólares y Hacienda cobra en euros. La ley dice con qué cambio se convierte y en qué momento, y equivocarse ahí es declarar una base imponible que no coincide con la factura. Cairos lo aplica solo y lo deja congelado.
Qué decide la ley y qué decides tú
Casi todo lo de esta pantalla viene de una sola frase de la Ley del IVA. Merece la pena saber cuál es, porque explica por qué el programa no te deja hacer algunas cosas.
El cambio es el del devengo
El artículo 79.Once de la Ley del IVA lo dice con todas las letras: en las operaciones fijadas en otra divisa se aplica el tipo de cambio vigente en el momento del devengo. No el de hoy, ni el del día que cobras, ni la última cotización que haya guardada.
Y se congela en la factura
El cambio aplicado se guarda dentro del documento. Recalcularlo después cambiaría una base imponible que ya se declaró en un 303 presentado, y la factura dejaría de cuadrar con la declaración. Ninguna pantalla reescribe el cambio de una factura emitida.
La factura lleva los dos importes
El de la divisa, que es lo que se cobra, y el equivalente en euros de la base y de la cuota, que es lo que se declara y lo que hay que poder justificar si alguien pregunta. Los dos, en el mismo papel.
La diferencia al cobrar, a su cuenta
Entre que emites y que cobras, la moneda se mueve. Esa diferencia no es más venta ni menos venta: es un resultado financiero, y va a la cuenta 768 si es positiva y a la 668 si es negativa. Meterla en la base del IVA sería declarar de más o de menos.
Treinta y seis monedas, con sus decimales
Y con los decimales que le tocan a cada una, que no siempre son dos: el yen japonés, el won coreano y la corona islandesa no se fraccionan. Escribir «¥ 1.200,00» es tan incorrecto como poner céntimos a algo que se cuenta de uno en uno.
La cotización se puede teclear
Lo que la ley llama tipo del Banco de España es hoy, en la práctica, el de referencia del Banco Central Europeo. Pero tu banco aplica el suyo, así que el cambio de la factura es editable mientras es borrador. Lo que no se toca nunca es el de una factura ya emitida.
Captura del ERP: Qué decide la ley y qué decides tú
Los cuatro errores caros de facturar fuera
Ninguno da error al guardar. Los cuatro aparecen meses después, en una revisión, y para entonces ya se han repetido cincuenta veces.
- Convertir con el cambio de hoy. La factura de marzo declarada con la cotización de octubre no cuadra con nada, y la diferencia crece con cada mes que pasa.
- Recalcular una factura vieja. Cambia una base imponible ya declarada, así que el 303 presentado deja de coincidir con la contabilidad.
- Meter la diferencia de cambio en la base. No es venta: es resultado financiero, y colarla en el IVA es declarar mal en los dos sentidos.
- Poner céntimos donde no los hay. Un importe en yenes con dos decimales delata que la conversión se ha hecho a ojo.
- El importe en euros no se calcula al mirar la pantalla: se guarda con la factura, así que dos personas ven el mismo número.
- El equivalente en euros es el que entra en el libro registro y en el modelo, sin pasos intermedios ni hojas de cálculo.
Por qué esto no se arregla con una hoja de cálculo
La forma habitual de resolverlo cuando el programa no lo hace es facturar en euros y poner el importe en dólares en el concepto, o llevar aparte una hoja con los cambios. Las dos funcionan hasta la primera revisión.
El problema de fondo es que el cambio de una operación es un dato de esa operación, no un cálculo que se rehace cada vez que alguien abre la factura. En cuanto vive fuera del documento, se pierde en cuanto cambia de manos: la hoja se queda en el ordenador de quien la llevaba, y nadie puede reconstruir por qué aquella factura de marzo se declaró por esos euros exactos.
Y hay una razón práctica que se nota antes: quien te compra fuera quiere el precio en su moneda. Mandarle una factura en euros y pedirle que haga él la conversión es trasladarle un trabajo y una discusión, y suele acabar en un cobro de menos que nadie reclama porque no compensa.
La diferencia de cambio: qué es y dónde va
Emites una factura de 4.200 dólares en junio, con el cambio de ese día. La cobras a finales de julio, con otro cambio. Los dólares son los mismos; los euros que entran en tu cuenta, no.
Esa diferencia no toca la factura. La factura ya está emitida, declarada y registrada, y su base imponible en euros es la del devengo para siempre. Lo que ha cambiado es el valor del cobro, y eso es un resultado financiero: la cuenta 768 si has cobrado más euros de los que esperabas, la 668 si has cobrado menos.
Parece un tecnicismo contable y tiene una consecuencia muy concreta: si esa diferencia se colara en la base, tu 303 declararía una cifra distinta de la que dice la factura que le enseñaste al cliente. Es el descuadre más difícil de encontrar después, porque cada factura por separado parece correcta.
Lo que este módulo todavía no hace
- Traer la cotización del día sola, cada día. Se guardan las cotizaciones y se pueden teclear; lo que no hay es una descarga diaria automática.
- Emitir el documento en otro idioma. Esto es lo que más se pide junto con la moneda, y es lo que falta: la factura sale en castellano aunque el importe vaya en dólares.
- Llevar la contabilidad entera en otra moneda. Los libros y los modelos van en euros, que es lo que exige declarar en España.
Si facturas fuera de la Unión Europea o dentro de ella, revisa también el modelo 349 y la comprobación del NIF-IVA en el censo VIES, que van de la mano de esto.
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Preguntas frecuentes
Factura en su moneda y declara en la tuya
Con el cambio del devengo congelado en el documento, y la diferencia del cobro donde le toca.
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